Tetanalgesia

¿Derecho a la tetanalgesia?

El mes pasado llegaba a nuestra consulta una mamá que nos había escuchado en una de las charlas sobre Derechos de la Infancia Hospitalizada con un caso “urgente” (lo era para ella, no para el sistema de salud que no atendió a sus peticiones…). Estaba en la consulta con su bebé de 4 meses y se habían negado, las profesionales en cuestión, a ponerle las vacunas a su criatura por su demanda de poner al bebé a la teta para mitigar su dolor… En ese momento tratamos de buscar una solución inmediata al problema, además de tranquilizarla, y de pensar en futuras acciones frente a esos profesionales, que estaba muy segura de querer ejercitarlas, pero en ese instante a mi ya se me estaba pasando por la cabeza, que sería lo que motivó a esas enfermeras en negarse a esa solución.

 

Y sigo sin entenderlo… ¿No se supone que las y los profesionales de la salud están para evitar el sufrimiento de todas y todos (exceptuando a las personas “inmigantes ilegales” que parece que no tienen derecho… ggggrrrr, pero eso es otro tema… ¡No hay personas ilegales!) y que con su actuación mitigan o anulan su/nuestro sufrimiento? El propio Código Deontológico de la profesión de Enfermería habla de su papel en la educación para la salud, “profundo” respeto por los derechos humanos… etc… ¿Y dónde están los derechos de este niño “hospitalizado”?

Así que sin entender les vamos a recordar a estas profesionales dos artículos en concreto de la Declaración de los Derechos del Niño Hospitalizado que firmaba el Parlamento Europeo en 1986 y que como tal, avala nuestra propia Constitución del 78, en su artículo 39.4, que dice “Los niños gozarán de la protección prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos.”

Esta carta de 1986, con plena validez y aplicación jurídica en nuestro país, declara que, en primer lugar:

“Derecho del niño a estar acompañado de sus padres o de la persona que los sustituya el máximo tiempo posible, durante su permanencia en el hospital, no como espectadores pasivos sino como elementos activos de la vida hospitalaria, sin que eso comporte costes adicionales; el ejercicio de este derecho no debe perjudicar en modo alguno ni obstaculizar la aplicación de los tratamientos a los que hay que someter al niño”.

Evidentemente el derecho es suyo, pero nosotras, en nombre de la patria potestad, podremos ejercerlo en su nombre. Recordamos: “Como elementos activos de la vida hospitalaria”, es decir, no sólo estamos presentes sino que también decidimos y tenemos derecho a estar 100% informadas para tomar una decisión en condiciones.

 

En segundo lugar:

 

“Derecho a (…) no soportar sufrimientos físicos y morales que puedan evitarse”.

 

Pues bien, en este momento sobra decir que esta mamá estaba ofreciendo un “tratamiento” para que su criatura no sufriera en el momento del pinchazo… Y esto yo lo puedo contar de primera mano, o de primera teta…. Vamos camino de los 4 años y en ninguna de las revisiones se han negado a pincharlo enchufado a su tetola favorita, para mitigar el dolor…

 

A esta otra enfermera que tanto alardeaba de conocer las recomendaciones de la OMS le dejaría un papelito debajo de la puerta de la consulta sobre la “tetanalgesia”, aquí en este artículo también, aunque estoy segura que también su código deontológico dice algo sobre mantener actualizados sus conocimientos. Pero mientras, cuantas mamás y cuantos niños o niñas pasarán por su consulta y sienten que lo que ella les dice “esto es lo que hay que hacer porque este es el protocolo”.

 

Pues yo desde aquí quiero darle las gracias a la mamá que se ha animado a contarlo, a denunciarla, a cambiar de centro de salud para evitar futuras angustias, eso sí, y a elevar la voz por los que no la tienen. Gracias. ¿Sabes? Desde aquí te digo que la vida es de ida y vuelta, y que ella sabrá como actúa pero su deuda con la sociedad, tarde o temprano, volverá hacia ella… Gracias mami (y amiga ;-)) por confiarnos tu caso. Espero que la situación se normalice pronto y nos cuentes de nuevo que tal en el nuevo centro. Un abrazo, de corazón, a las 3.

 

P.D.: abrazo extensible a todas las profesionales sanitarias que trabajan por un mundo mejor para todas y todos...

 

 

 

 

 

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